Hay algo. No sé qué es, pero hay algo que cuando veo parejas, sé que lo que tienen es de a deveras. No es la chispa del primer mes, sino algo más que se nota fácil y con lo que me identifico.
Como que encajan o tienen alguna mirada de complicidad. No es que tengan que estar encima del otro, pero es algo que se nota.
No sé qué tan relevante sea que ese “algo” lo he notado como en la mitad de las parejas de mis amigos y conocidos.
A los demás, después de escuchar historias, sentires y anécdotas, me pregunto o les pregunto: “¿y entonces por qué sigues con ella?
Estas semanas he escuchado mucho sobre historias que dejan la sensación de que están con su “peor es nada” porque así debe ser, por lealtad, porque piensan que no habrá nadie más bueno o porque el reloj biológico empieza a sonar. ¿Es que acaso realmente se piensa que no existe algo mejor?
No es cuestión de ponerse realistas y hacerse creer que no existe el príncipe ni la princesa, sino de sentir que podría pasarles lo mismo que la canción “Tarde - Sin daños a terceros” de Arjona (juro que no soy fan y que es la única canción que me parece completa):
“Y ahi va uno de tonto / por desesperado / confundiendo amor con compañía / y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja / te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón”.
Si sólo tenemos una vida, en caso de que se decida hacerla en pareja, ¿por qué no esperar y hacerla con alguien que te llene en todos los sentidos? ¿Será sólo miedo a estar solo?
miércoles 24 de junio de 2009
Tu peor es nada
lunes 8 de junio de 2009
Hakuna matata
¿Hasta qué punto, en una sociedad que exige cada vez más por que sus ciudadanos tengan y sean más, se podría alcanzar la filosofía de Timón y Pumba?
Me acuerdo que una vez, en Vancouver, me quedé platicando con el chofer de un autobús porque se me pasó mi parada. El señor me contó que tenía más de 10 años siendo chofer y estaba muy a gusto.
Entonces, me nació del alma preguntarle: “¿Y cuándo subiría de puesto?”. Me dijo: “No quiero subir a otro lugar. Pago mis cuentas, tengo mi casa. Con este trabajo, salgo temprano para ver a mis hijos y además, conozco mucha gente”.
Obvio no entraré en el pequeño detalle de comparar este puesto del primer mundo con un puesto similar al de mi México, lindo y querido, sino que lo que me shockeó más fue que pensé que había un transfondo mediocre en su mensaje.
Me tardé unos cuantos días en entender su punto de vista. ¡Estaba más que claro! Lo único que estaba diciendo ese chofer más güero que los menonitas de Chihuahua era alentar el “trabajar para vivir” y no el sentido opuesto, que vengo arrastrando desde hace un buen tiempo.
Aunque tengo claro que la filosofía del Rey León en la realidad no podría llegar a un punto de valemadrismo extremo, sí percibo que el cantar la canción de vez en cuando me brinda una alerta para entender que sólo hay una vida para lograr un equilibrio entre lo que quiero lograr y lo que me permite alejarme de la marea del consumismo para sólo dejarme disfrutar por disfrutar y lograr tener un poquito de tranquilidad que recuerdo que tenía aquel chofer canadiense.
¡Hakuna matata, una forma de ser…!
lunes 18 de mayo de 2009
¡Feliz día del tío!
Luego, pasó del día del niño a ser día del estudiante. ¡Más que obvio!, ¡ni modo que me festejaran como niña si ya tenía 11 años!
Después, no sé en qué momento, me enteré de que existía el día del compadre, la secretaria, el médico, el ingeniero, el soldado, el diseñador, el amigo, el actor, el economista, el maestro, el odontólogo, el periodista, el arquitecto, el carpintero, el músico, el abogado, el bombero, hasta llegar al clásico día de la marmota (aunque éste cada quien lo adapta a sus días y necesidades según le plazca).
Si casi casi festejamos el día del lápiz, ¿por qué no dejar un día -aunque es más que obvio que estos festejos son una oda declarada al yo-, que se celebre a quienes consienten, cuidan, procuran y miman –incluso, algunos hasta educan- a los hijos de los hermanos?
Digo, es más que notorio que la vida no cambia al grado de ser el padre de la criatura y la función del tío pasa a responder siempre afirmativamente con todas las ganas del mundo la típica pregunta “¿me lo compras?”, además de disfrutar de la niñez ajena.
Por eso, declaro en el mundo ciber hoy como día del tío y congratulo a todos los que procuran como debe ser a sus sobris. ¡Felicidades!
p.d. Arturito, ¡te extraño!
lunes 11 de mayo de 2009
Zapping
O en la radio, de darle clic al tan exitoso botón de “scan” hasta que llegamos a la canción que necesitamos para cantar a la Jerry Macguire “And I'm freeeeeeeeeeeeee, free falling”.
Y a pesar de que esta acción está más enfocada a los medios, creo que algunos hemos hecho zapping en días enteros, semanas e incluso meses, dejando pasar canales / momentos / personas / experiencias de largo porque creemos que no las necesitamos ver o ni siquiera nos damos el tiempo de dejarlos un periodo considerable para apreciarlo mejor.
¿Zapping de ideas? ¿Zapping de dates? ¿Zapping de puestos de trabajo? ¿Zapping de sueños? ¿Zapping de ideales?
Creo q por ahora, dejaré el control remoto por un tiempo…
martes 28 de abril de 2009
Ciudad Gótica
Los pasadizos oscuros, de los que Tim Burton se sentiría orgulloso, están dominados por los villanos ilegales conocidos ya por todos y hasta aceptados sin opción alguna a chistar –y menos cuando está de por medio la vida-.
Los eventos cotidianos que tienen adormilado a más de uno se detienen para dejar aparecer a bichitos que invaden la ciudad. Todos se reúnen -error de primerizos- para escuchar los datos oficiales: al parecer, más de cien residentes han dejado este mundo, aunque se rumora que la cifra dista mucho de la realidad.
El pánico en Ciudad Gótica, como siempre, se apodera de la ciudadanía. No queda de otra, la autoridad hará lo único que sabe que puede hacer: proyectar la señal en el cielo, esperando a que aparezca el hombre murciélago.
Batman, ¿dónde estás?
